POR LA PAZ

La historia de este artista al que le han dedicado un museo en Tünsdorf (Alemania), otro e Gualeguay (Argentina), otro en China y que tiene obra pública por todo EE. UU. es sorprendente: pasó de empresario funerario a artista tras entender claramente y en propia piel que esto son dos días y que si queremos que algo cambie debemos empezar por nosotros. Monta happenings por todo el mundo, especialmente con niños, a los que reúne en plazas públicas para que pinten sus paraguas por la paz y paseen su estandarte. Ayer estuvo en Barcelona pintando con 450 niños en la plaza de la Catedral (organizado por el colegio Els Arcs y las escuelas Nausica, Peter Pan, Reina Elisenda y Lys.

Matt Lamb · Artista, escultor y muralista que ha cedido todas sus obras para proyectos por la paz

"Quiero que los enemigos pinten juntos"

IMA SANCHÍS  - 18/10/2007

 

Tengo 75 años. Nací en Chicago y vivo en Chicago, Irlanda, Inglaterra, Florida, Wisconsin y París. Mi mensaje es global. Llevo 53 años casado, tengo 4 hijos, 7 nietos y 2 bisnietos. Mi política es que todo el mundo se ame. Creo en ese Dios que nos ha creado a todos

 

¿Un paraguas de artista?

Es más..., lo han pintado negros U junto a blancos, árabes junto a cristianos, niños de toda condición. El objeto de mi trabajo es que los enemigos pinten juntos. Respetar al otro es un imperativo si queremos seguir existiendo, y el arte es el instrumento perfecto para el diálogo.

¿Por qué?

Vemos la misma imagen pero interpretamos cosas distintas. Lo que debemos aprender es que todos tenemos razón y que por tener opiniones diferentes no nos debemos matar.

Parece obvio.

Pero no lo es. ¿Sabe cuál es el gran problema? Que todo el mundo dice que la paz no es posible. Yo tengo la sensación de que la humanidad está dentro de un cine, todos entretenidos con la misma película; sólo una pequeña parte es capaz de mirar a su alrededor.

¿Y qué ven?

"¡Salgamos de aquí! - gritan-, el cine está en llamas". Y el resto contesta: "Silencio, queremos ver la película". ¿Sabe quiénes pueden liderar el cambio? Los niños, por eso trabajo con ellos por todo el mundo, los convoco en las plazas públicas para que pinten paraguas por la paz y se refugien de la lluvia juntos, sin juicios de valor hacia los otros. En mi vida antes de ser artista fui un empresario funerario.

¿Y qué aprendió de la vida?

Todos los familiares de los muertos se encuentran frente a la misma verdad: deseos incumplidos y amor no expresado. "Esta mañana discutí con mi hijo, le eché de casa y poco después tuvo el accidente mortal"; esta historia la he oído mil veces, la última palabra que muchos familiares han intercambiado en su vida ha sido: "¡Imbécil!".

Entiendo.

"Mi padre, mi marido, mi hermano, mi madre… ha muerto esta mañana y nunca me ha dicho que me quiere y yo tampoco a él". Durante veinte años he oído las mismas frases. Esta vida no es un ensayo, es definitiva, no hay una segunda oportunidad, ¿lo entiende?... Verá, yo soy un ex alcohólico.

Cuénteme su historia.

Provengo de una familia de emigrantes irlandeses muy pobres. Mi padre compró una pequeña funeraria y yo la convertí en una gran empresa, tenía coches fúnebres, cementerios, flores, seguros... Pero a los 44 años los médicos me dieron entre dos y cuatro años de vida.

¿Cuándo empezó a beber?

A los 16 años, y no sé cuándo me convertí en alcohólico. Lo hacía simplemente porque me gustaba. Y era feliz, estaba en la cumbre del mundo. Entonces hice una promesa: si me curaba, vendería mis empresas y explicaría al mundo el mensaje que había aprendido.

¿Qué es lo primero que hizo?

Visité Dachau, el campo nazi de la muerte, y allí me pregunté: ¿quién metía diariamente a los judíos en el horno?... Católicos y protestantes que los sábados se iban a casa y cenaban con sus hijos, a los que adoraban.

¿Y?

Que el animal humano es una criatura extraña, capaz de amar a la vez que odia. De la misma manera yo podía ir borracho a misa, abrazar un credo sin consciencia. Así somos. Y hay otra característica que nos define: todos morimos pero nadie cree que va a morir.

¿Adónde le llevó ese oscuro panorama?

A entender que nosotros somos los únicos que podemos cambiarlo, y que la única manera era cambiándome a mí mismo.

¿Pero cómo llegó a convertirse en un artista con cuatro museos?

Nunca he pintado para vender. Los negocios que traspasé me dan para vivir muy bien el resto de mi vida; mi trabajo siempre fue exploratorio: cómo conseguir llevar el mensaje de paz al mundo. Llegó un día en que mi mujer me dijo que tenía que sacar todas esas pinturas de casa.

¿. ..?

Monté un taller y empezaron a aparecer marchantes interesados. Tras el 11-S, el Gobierno me pidió que trabajara con 32 niños que habían quedado huérfanos de madre y padre, y entonces empecé a trabajar con los paraguas.

¿Qué hizo?

Nos encerramos todos en un hotel. Yo tenía claro que su vida se había destrozado, pero no su alma. Les hice escribir todo lo que sentían por sus padres y lo compartieron. Al día siguiente les pedí que pintaran en el paraguas sus deseos y esperanzas. Al final del día les pedí que sacaran su rabia y rompieran el papel que habían escrito; y por la noche pegué los trocitos en el interior de cada paraguas.

¿Qué ocurrió al día siguiente?

Les expliqué lo que había hecho: "No podéis leer lo que escribisteis, pero vuestros sentimientos están ahí, cada vez que abráis el paraguas os protegerán". Fuera les esperaba la prensa y la televisión, salieron cantando, dispuestos a liderar el mundo con amor.

¿Y por qué un paraguas?

Me gusta ese símbolo, útil, necesario y global. Y requiere acción: debes abrirlo para que te proteja. He organizado estos happenings por medio mundo y he conseguido que los enemigos caminen por las calles bajo el mismo paraguas mostrando la solidaridad.

¿Qué hace con el dinero que gana?

Tengo dos fundaciones que trabajan en proyectos por la paz y a las que va íntegro todo el dinero que generan mis obras y que seguirán generando cuando yo no esté. Tengo programas de paz por todo el mundo.