“Ecos entre las mareas”

 

Un ensayo de catálogo

 

De Richard Speer

 

Para el encuentro de Lamb con Picasso

          Quizás lo único más impactante que las diferencias entre Pablo Picasso y Matt Lamb son sus similitudes. Que los conservadores del Centre Picasso de Horta reconozcan y celebren las afinidades entre el sanguíneo, formalmente entrenado español y el afable autodidacta Irlandés-Americano, es un testimonio a la profundidad y matiz de su visión. Para estar seguros, los hilos en común que conectan a Picasso y a Lamb no son inmediatamente aparentes como las conexiones, por ejemplo, Chagall y Lamb, pero a pesar de esto existen y posiblemente son más interesantes por su sutileza.

         Angela Tamvaki, conservadora de la National Galery y del Museo Alexandros Soutzos en Atenas, Grecia, ha trazado paralelos entre el “pulido y sofisticado primitivismo”1 de Lamb y de Picasso, y Lamb reconoce personalmente una deuda a la “inflexible fortaleza” de Picasso como estilista. También Lamb mantiene una larga fascinación, e identificación, con la naturaleza controvertida de Picasso, libre franqueza, y a su falta de excusa por el radicalismo formal y espiritual de su trabajo. “La gente o lo amaba o lo odiaba”, dice Lamb con aprobación. Es una polarización que se refleja en las impresiones de mucha gente sobre el propio trabajo de Lamb.

         Hay dos niveles principales de afinidad entre Picasso y Lamb: los ecos formales en el trabajo en si y los ecos extraños entre sus personalidades y filosofías.

         En términos figurativos, mientras Lamb nunca imitó el cubismo como otros pintores post-cubistas, algunos de los espíritus en sus pinturas aparecen en perfiles que tienen alguna similitud con el estilo iniciado por Picasso y Braque. Por ejemplo, en una pintura al óleo sobre tela sin título, realizada en el 2001, hay varias caras flotando en una escena nebulosa. De las 4 figuras, una tiene un estilo que se asemeja al cubismo, la cara rota en planos que no pueden ser percibidos desde el mismo ángulo. Esta es una rara instancia en el vocabulario pictórico de Lamb pero es una que vale la pena hacer notar. ¿De donde viene? El metier de Lamb es una gran amalgama de sus propias experiencias de vida y los desarrollos técnicos como pintor y es en muchas formas un reservorio del inconsciente colectivo. Como tal, su pintura es a menudo inspirada en artistas del pasado, a veces desconocido por el propio artista. Críticos y académicos han trazado paralelos entre elementos de la obra de Lamb y aquellas de Van Gogh, Gauguin, Klee, Appel, Rouault, Clemente y un sin numero de otros, incluyendo a Picasso. Estos elementos surgen de tela en tela, con frecuencia en forma impredecible.

         Michal Ann Carley, Profesora adjunta de Arte en la Universidad Cardinal Stritch, ha afirmado que entre las “figuras y animales que interactúan o coexisten abruptamente y simbólicamente” en el cuerpo principal de la obra de Lamb son “alegres y traviesos centauros” que por inferencia son primos de los Minotauros2 de Picasso. Estos últimos son mas abiertamente sexuales que cualquier otra cosa que encontramos en el trabajo de Lamb, pero el pintor contemporáneo, aunque más metafórico en imágenes, se ocupa igualmente de temas sexuales. En lugar de bestias ultrajando vírgenes, tenemos en Lamb jarrones volcánicos arrojando flores y figuras con forma de esperma que parecen nadar, volar, y si no lanzarse dentro del óvulo. En lugar de fornicación animal/humana, Lamb nos da una fertilización más abstracta: mas reproducción que relaciones, guardando la preocupación metafísica del artista con la vida, la muerte y la resurrección.

         Aún mientras el punto central de los artistas a menudo diverge, sus métodos de trabajo convergen en formas sorprendentes. Desde el año 2000, Lamb ha alternado entre tres estilos diferentes: figurativo, semi-abstracto y métodos de Expresionismo Abstracto. Picasso también utilizaba diversos métodos de trabajo mientras maduraba dentro y más allá del cubismo, convirtiéndose en maestro de estilos distintos, sino polarizados. En una edad avanzada, Picasso decidiría sobre la base de pintura a pintura que estilo emplearía, que es exactamente lo que Lamb realiza mientras explota lo que para él es hasta aquí terra incognita de la abstracción parcial y total mientras continúa evolucionando su estilo figurativo altamente reconocible.

         ¿Qué efectos producen las pinturas de Picasso y Lamb sobre los visitantes de los museos y galerías? Dado que la producción de ambos artistas es tan amplia, es imposible generalizar; a pesar de esto es aun interesante leer la siguiente descripción sobre una exhibición anterior, con el fin de adivinar a que artista describe el orador: “Esta exhibición transmite la impresión de una inmensa alegría. Uno se va contento, y esta alegría es causada por la expresión de sus personajes y la atmósfera de sus colores”. Suena como una revisión típica de Lamb ¿no es cierto? Pero esta afirmación fue hecha en 1970 por Jean-Jaques Labaque, curador de la exhibición de 200 pinturas y dibujos de Picasso en el Palacio Papal de Avignon. Picasso tenía casi 90 años en ese momento, Lamb tenía 38, todavía muchos años lejos de convertirse en pintor.

         Hay más paralelos entre los artistas como pensadores. Lamb es receloso de los artistas que adoptan el voto de silencio y se rehúsan a discutir el propósito detrás de sus trabajos. Picasso sentía de la misma forma: “todos quieren entender el arte”, decía. “¿Y por qué no? ¿Por que no tratan de entender el canto de un pájaro? ¿Por qué no ama la noche, las flores, todo lo que lo rodea, sin tratar de entenderlo?”3.

         Tanto Lamb como Picasso muestran una creencia en el arte como un reino que trasciende de la experiencia común, no como un experimento académico remilgado, sino una explosión de locura de regiones desconocidas de alma, poderes canalizados, tanto benevolentes como malignos. Picasso dijo en 1946: “pintar no es una operación estética; es una forma mágica diseñada como un mediador entre este extraño mundo hostil y nosotros, una forma de tomar la fuerza dando forma a nuestros miedos así como también a nuestros deseos”4.

         Los dos pintores ven el arte hasta en lo más bello, como surgiendo de la rabia y el caos. Debajo de lo que Lamb denomina el mensaje “Pollyanna” y los personajes graciosos de sus pinturas yacen un mundo agitado con violencia y disturbios. Picasso consigna esto cuando habla sobre su Paloma de la Paz con Luis Aragón en 1949: “que mito es ese de la gentil paloma” no existe un animal más cruel. Yo tenía algunas y estas picaron a un pobre pichoncito hasta matarlo porque no lo querían. Le quitaron los ojos y lo desarmaron. ¿Qué tal esto para un símbolo de la paz?”5.

 La visión de Picasso sobre pintar y repintar como un método para llegar a verdades más superiores es similar al método “generacional” de Lamb pintando sobre capas viejas y descascarándolas.

         Picasso dijo:

 

                   “Cuando comienzas un dibujo, a menudo realizas unos lindos descubrimientos. Tienes que estar en guardia frente a esto. Destrúyelo, realízalo, varias veces. En cada destrucción de un bello descubrimiento el artista, en realidad, no lo suprime sino que lo transforma, lo condensa, lo hace más sustancial”6.

 

         Para ambos pintores, este deseo de continuar desarrollando una obra puede transformarse en obsesivo. Mientras Lamb dice que la pintura esta terminada cuando un comerciante se la lleva de su estudio por la fuerza y la cuelga en la casa u oficina del cliente, Picasso se pregunta:

 

                   “¿Alguna vez has visto una pintura terminada? ¿Una pintura o cualquier otra cosa? ¡Pobre de ti el día que se diga que estás terminado! ¿Terminar un trabajo? ¿Terminar una pintura? ¡Que tontería! Terminar significa no poder más con ella, matarla, quitarle el alma, darle el último suspiro”7.

 

         Lamb es un hombre consciente de su propia mortalidad. No puedes vivir del negocio funerario sin ser realmente consciente de la muerte. Por esta razón, quizás, él se estimula implacablemente intentando compensar en los años que le quedan lo que no pinto en sus 20, 30 y 40. Picasso vivió hasta los 90 pero igual era consciente de su mortalidad desde mucho antes. Más de 30 años antes de su muerte comentó: “tengo cada vez menos y menos tiempo y tengo cada vez más y más para decir y lo que tengo que decir es algo sobre lo que ocurre en el movimiento de mi pensamiento”8. Esta última frase es extremadamente relevante para Lamb. Picasso confiesa que como artista lo que principalmente le interesa es “la evolución de mi pensamiento”. No esta particularmente interesado en explorar, dice, tendencias en el pensamiento socio-político de la era o en procesar explícitamente los desarrollos en su mundo de arte contemporáneo, no está interesado en ser un procesador o un espejo de las fuerzas externas, sino que está interesado en lo que ocurre entre sus orejas. El punto central de Lamb es reflexivo en forma similar, sin disculpas y obsesivo: “siempre me pregunto ¿cómo esto me afecta? ¿Cómo puedo darle sentido a las cosas que pasan en mi mundo?”. Como muchos artistas fuera del círculo, a Lamb no puede interesarle menos lo que ocurre en los ateliers de la Costa Este y Oeste, quien esta a cargo de la Bienal de Whitney o SITE Santa Fe, o si los principios del pensamiento postmoderno resisten un análisis riguroso desde cualquier disciplina crítica. Lamb, como su predecesor, está interesado principalmente, y por que no exclusivamente en lo que ocurre en su mente y por lo tanto en su estudio.

Finalmente, hay similitudes entre Picasso y Lamb como materialistas. Picasso nació en una familia humilde pero murió rico y famoso. Lamb heredó un negocio muy difícil y pobre y lo transformó en una corporación multimillonaria en dólares, mucho antes de levantar un pincel. Los dos hombres se enfrentaron (y Lamb aún lo hace) con críticos que sentían que habían perdido sus virtudes a causa del dinero. El mundo y especialmente Estados Unidos adoran fabricar la imagen del artista pobre, sin dinero y creador despreciado que encuentra la aceptación crítica, popular sólo después de la muerte. Como Arianna Huffington observa, “los días de Picasso como artista pobre terminaron en septiembre de 1909 cuando se mudó al 11 Boulevard de Clichy”9. De ahí en adelante continúo su vida de manera confortable y hasta lujosa, en casas magníficas como el Chateau de Vauvenargues y su residencia en la Segunda Guerra Mundial, un hotel espléndido en la Rué des Grands-Augustins en la zona más antigua de Saint-Germain. El dijo “lo que quiero es ser capaz de vivir como un hombre pobre lleno de dinero”10. Lamb quien viaja en limusina y en jet privado entre sus casas y estudios en Chicago, Wisconsin, los Cayos de La Florida, Paris e Irlanda, vive bajo un credo similar, disfrutando lo que le atrae del capitalismo, pero manteniendo su perspectiva bohemia en sus orientaciones estéticas y filosóficas.

Las convergencias tanto formales como de actitud que unen a estos dos artistas hablan de un legado de corrientes cruzadas, el poder y la sutileza de la influencia y las formas en las que un artista vivo puede golpear en el inconsciente colectivo y descubrir la fuente en el genio de un hombre muerto. Si las mareas del tiempo pueden llevar a Picasso hacia Lamb, uno se pregunta que orillas mojará algún día el legado de Lamb.

 

ENDNOTES (notas al final)

 

1-Agony and Hope:  Matt Lamb’s Optimistic Vision of the Universe by Angela Tamvaki

2-An Unfolding:  Traditions of the Narrative:  The Works of Matt Lamb, by Michal Ann Carley

3-“Conversation avec Picasso”, Cahiers d’Art, Volume 10, number 10, 1935.  (from a conversation with Christian Zervos, 1935)

4-Picasso:  In His Words, edited by Hiro Clark Wakabayashi.  Welcome Books, New York/San Francisco:  2002 (statement made in 1946,  Gilot, Life with Picasso)

5-ibid (from conversation with Louis Aragon, Paris, April 1949)

6-ibid (from a conversation with Christian Zervos in 1935, Barr, Picasso:  Fifty Years of his Art)

7-ibid, Sabartés, Picasso:  An Intimate Portrait

8-ibid, Sabartés:  Picasso:  An Intimate Portrait (statement made in 1938)

9-Arianna Huffington.  Picasso:  Creator and Destroyer.  Simon & Schuster, Avon Books:  1988.

10-My Galleries and Painters, Daniel-Henry Kahnweiler with Francis Cremieux.  Viking Press, New York:  1971.