Matt Lamb, el arte en su esencia

Josep Félix Bentz

CREADOR NATO. A mi entender, uno de los artistas más singulares y completos que ha dado la humanidad en los últimos tiempos. Artista plástico conceptual, cognoscitivo, incansable trabajador, visual, inquieto, intuitivo, idealista… Matt Lamb ha sabido sintetizar la cultura y la evolución plástica del siglo XX para abrir un camino desde la reflexión y la investigación hacia el futuro. El arte contemporáneo basa en la libertad de los medios plásticos uno de sus pilares fundamentales. Pese a las predicciones de su decadencia, sigue abriéndose camino la idea de un arte y una poesía no dirigidos, pero ligados, precisamente por esto, a los temas más profundos e inquietantes de nuestra existencia. Una concepción del artista como impulso de la propia vida, como aquella “fuerza de la Naturaleza misma que persigue su obra en el espíritu humano”, de G. Séailles, o como la Nature naturante, de Paul Klee.

Matt Lamb se nos presenta así como un creador paradigmático. Su figura y su obra se pueden abordar desde diferentes ángulos, a través de su fértil y extenso perfil biográfico que tiene a EE.UU., Irlanda, Alemania, Luxemburgo, Argentina, Francia, España, China, Suiza y recientemente Rusia como puntos de referencia. Múltiples ensayos de reconocidos curadores y críticos de todo el mundo han investigado sobre los paralelismos de Lamb con los grandes nombres del arte como Picasso, Van Gogh, Gauguin, Rouault, Clemente, Paul Klee, Appel, Joan Miró, o el mismo Joan Abelló. Son también innumerables las colecciones públicas y privadas que en sus fondos conservan y difunden al público sus obras.

Su trayectoria como artista autodidacta le proporciona una total libertad conceptual tanto creativa como intelectual. Con este espíritu, Matt Lamb se sumerge y recrea en un impulsivo cromatismo, con una personal e intensa saturación del color. Su obra es arriesgada, imaginativa, con una clara tendencia a enfatizar matéricamente el soporte de la tela. En ella ejerce un tratamiento visual con una gran carga simbólica, en la que aparecen múltiples y singulares personajes que toman la textura matérica como punto de referencia. Rostros, figuras humanas y animales fantásticos aparecen con un superbo sentido de emoción que cada vez más se van simplificando y sintetizando en un camino irreversible hacia la abstracción, en la que se descubre una línea de depuración de los esquemas más formales. En algunas de sus obras, los dibujos esbozados son los elementos identificativos en una conjunción de texturas y colores. En otros casos, la materia en su estado puro es la protagonista única de la composición.

Con estos elementos tan característicos, Matt Lamb nos ofrece su legado creativo desde su trabajo plástico, en una lucha ardua y en solitario, que le proporciona como resultado una obra excepcional de espíritu sincero, libre de contaminaciones superficiales y ruidos externos, pero sensible a todas las emociones culturales que lo conducen a traspasar fronteras, tanto geográficas como temporales. La conjunción de todos estos factores dota a su obra con una personalidad inconfundible, convirtiendo poco a poco a Matt Lamb en un referente indiscutible del panorama cultural internacional de nuestros tiempos.

Por este motivo quiero felicitar al Gobierno Federal Aleman por su iniciativa de llevar a cabo esta retrospectiva de Matt Lamb en el Kleisthaus con la partcipación de los jóvenes de Berlin y su grito por la paz a través del Proyecto Paraguas.


Antoni Tàpies, “El arte contra la estética”. Ed. Ariel. Barcelona, 1978. Páginas 155 – 156.