El arte como bandera
La obra de Joan Miró y Matt Lamb
Prof. Sebastián Benedetti
“Las banderas pueden generar muchas emociones; son símbolos poderosos. Pueden expresar tanto felicidad como tristeza”Matt Lamb. Hay diversas maneras de expresar un sentimiento profundo que no puede ser ahogado. Han sido muchas las personas iluminadas que a lo largo de nuestra convulsionada historia lo han logrado de una u otra manera original, pero siempre ha sido el arte el motor y el camino, por excelencia, para cumplir esta meta vital. Para algunos, los cálidos tonos de la música han sido el hilo conductor de las expresiones de sus almas inquietas, como decía Novalis “música, arte plástica y poesía son sinónimos. La pintura y las artes plásticas son por consiguiente nada más que figuraciones de la música”; Para otros la exquisita literatura ha ocupado ese lugar, como dijo Kafka “odio cuanto no se refiere a literatura”, pero ha habido almas creadoras que han optado por una forma más simple y compleja a la vez: la pintura, alteradora de ánimos y sentidos, como en el caso del gran Picasso: “La pintura es mas fuerte que yo, siempre consigue que haga lo que ella quiere”. Simple para el público nobel, porque no hace falta conocer un complejo idioma determinado para entenderla (como en el caso de la literatura) y compleja para el autor porque no cuenta con palabras que ayuden a transmitir los profundos sentimientos que las inspiran, o con sonidos arrebatadores que dejen traslucirlos, pero aún así, todas las pinturas nos cuentan una historia. El público, amante infiel, también se inclina hacia una u otra manifestación del arte según sus gustos, costumbres y cultura personal. Hay quienes vibran con la majestuosa 5ta. Sinfonía de Beethoven, otros en cambio, lo hacen leyendo al portentoso Kafka; pero para cada una de estas obras majestuosas, es necesario un refinado entrenamiento que permita sacarle el máximo goce, es necesario también un estado de tranquilidad y concentración para apreciar cada pequeño detalle, es decir, no solamente es necesario saber leer para disfrutar de Kafka, ni todo aquel que pueda oir disfrutará de Beethoven. En cambio, toda persona que posea el don de la vista, al encontrarse enfrentado en una lucha de fuerza con un maravilloso cuadro, sentirá inmeditamente una reacción en su interior: alegría, tristeza, nostalgia, temor, sorpresa, y a veces también: desagrado. "La primera vez que ví los cuadros de Matt Lamb pensé: `este hombre pinta espantoso´. Discretamente, para no herir susceptibilidades y no caer en un juicio apresurado, decidí callar. Y he aquí lo que en ese entonces observé : unos colores verdes combinados con rojo color de la sangre, al lado, unos amarillos-canario horripilantes, empastado en ciertos sectores con algo parecido al aserrín, algo como arenoso todo ello, integrándose en una especie de personajes-criaturas que, cuadro a cuadro, asumían diversidad de papeles, seres extraños que aparecían y desparecían una y otra vez, contando una historia subyugante a la cual no lograba sustraerme, y la a la cual yo realmente deseaba comprender. En ese momento, pleno de curiosidad, nació en mí lo que llamé en ese momento: El misterio Matt Lamb” Max Sznicer (2003) Hasta un pequeño de 4 años puede quedar impactado por una pintura, si bien su comprensión de la misma será quizás, muy diferente a la de un adulto o a la del propio artista. Los cuadros están hechos para que cualquier persona pueda apreciarlos, sin importar su idioma, su raza o su credo; son expresiones inclusivas y no exclusivas, banderas que no representan naciones con sus mezquindades, son banderas que representan todas las circunstancias de nuestra vida y cuanto más capaz es su autor, tanto más nos llegarán al alma. Independientemente de las técnicas utilizadas, lo que trasciende de una pintura, es su mensaje, lo que representa y lo que hace nacer en nuestros corazones. En el tumultuoso siglo XX tuvimos la suerte de contar con excelentes pintores, de los cuales no solamente disfrutamos sus obras imponentes, sino también, conocer sus profundos pensamientos gracias a los completos medios de comunicación que la tecnología ha puesto a nuestro alcance. De esta forma nos han permitido (en mayor o menor medida) conocer sus ideas, sus altos ideales, sus variadas técnicas, su particular forma de vivir el arte. Gracias a este conocimiento, podemos notar las similitudes existentes entre uno y otro, más allá de las que puedan existir entre sus exquisitas obras. Para quienes no sean expertos en arte o grandes entusiastas, será muy difícil notar los rasgos característicos de la obra de un artista (tanto más difícil será entonces, notar similitudes entre la obra de uno y otro), pero hay algunos casos especiales y mágicos donde con sólo ver unos pocos cuadros, nuestra retina fijará esas formas sutiles y en nuestra alma calarán tan hondo las impresiones recibidas que con seguridad, al ver otra obra del mismo autor, la reconoceremos al instante. En casi todos los grandes pintores se han sucedido diferentes etapas de creación en su vida, pasando alternativamente de colores brillantes y luminosos a colores obscuros y tenebrosos, de formas claramente reconocibles a solo algunas líneas representativas; esto hace difícil reconocer las similitudes entre una obra realizada al inicio de su carrera y otra realizada al final. Pero hay artistas fieles que han conseguido mantener una línea de conexión muy fuerte entre sus obras, a pesar de los cambios de estilos y técnicas ; una línea vital que nos permite seguir paso a paso la evolución de la obra y comprender su significado. En pocos artistas puede verse tan claramente esta línea como en las obras del genio catalán Joan Miró y del gran pintor irlandés Matt Lamb. Joán Miró nace en la tumultuosa ciudad de Barcelona en 1893, ciudad visitada por una gran multiplicidad de personas de diferentes naciones, debido a su gran puerto. Hasta allí llegan barcos cargados de banderas curiosas y multicolores. Desde pequeño muestra una gran afición por la pintura y el dibujo lejano y exótico del mundo árabe, japonés o chino. Luego - que su padre tratara (sin éxito) que el joven siguiera la provechosa carrera de tenedor de libros, este escoge una profesión que latía en su sangre catalana desde el momento de su nacimiento: Bellas Artes. Con el paso de los años compuso su propia técnica a través de estudios y de diferentes experimentos con colores y texturas, llegando a construir un estilo muy propio y definido por el cual es reconocido mundialmente. Matt Lamb nace en el tumultuoso Chicago de 1932, ciudad de gánsters, inmigrantes, y claro, portuaria. Otra vez los barcos con sus banderas: “Las banderas son una manifestación de orgullo y pueden ser grandes comunicadoras; por ejemplo en los barcos. Las banderas son conversación !“Matt Lamb. Hijo de Irlandeses, mantiene también esta nacionalidad. Su afición por el arte tuvo que esperar muchos años, debido a que tiene que hacerse cargo de la empresa familiar, a la que logró convertir en una de las más importantes de Estados Unidos. Comienza a pintar en 1980, luego que le diagnosticaran (erróneamente) cinco años más de vida. Nunca asistió a ninguna clase de arte, y es un total autodidacta que ha construido su propio estilo, buceando en sus ateliers, en su corazón y prescindiendo de cualquier escuela que pusiera limites a su creación. “Yo creo firmemente que la ausencia de educación formal y convencional en arte ha sido beneficiosa en el caso de Matt Lamb: esto le ha permitido el usar colores, medios y técnicas de la manera más atrevida, impredecible y no convencional. Su arte esta basado en su filosofía personal…” Angela Tamvaki (2002). Ambos poseen un estilo inconfundible que se aprecia en todas sus obras: líneas negras que demarcan figuras humanoides en Lamb, líneas negras que representan diversas figuras en Miró, colores fuertes y muy puros en ambas obras, explosiones de colores y formas, multitud de personajes en un solo cuadro y en otros, solo una forma definida con claridad, también la escritura de diferentes frases o simples palabras sugerentes en las pinturas como banderas portadoras de mensajes: “Le corps de ma brune, puis que je l´aime comme ma chatte habillée en vert salade comme de la grêle. C´est pareil” Le corps de ma brune…, Joan Miró1 “ Be not afraid, I´am with you always. If you don´t know this, you don´t know nothing!” Self portrait , Matt Lamb2 Las comparaciones de técnicas y estilos entre estos formidables artistas, surgen de forma sencilla en quienes están acostumbrados a degustar arte. La principal similitud se encuentra en las banderas. Las banderas que llegan desde el poniente, despertando sentidos adormecidos, corazones endurecidos, almas pedregosas. Trayendo mensajes que despiertan sentidos, enternecen corazones y suavizan almas: “Lamb genera una composición dinámica en la cuál las figuras sugeridas y los símbolos, metaforizan su narración” Julio Sapollnik (2002) “Cada una de las formas, cada color en mis cuadros, deriva de un trozo de realidad. Los conceptos `color puro´, `forma pura´, carecen para mi de sentido” Joan Miró(1958) Las telas enmarcadas no están realmente fijas, no son estáticas, flamean como banderas al viento, exigiendo nuestra atención inmediata y total. Observando cualquier pintura de ambos, siempre encontraremos algo nuevo, aún después de ver la misma pintura diez veces. Siempre habrá una nueva figura flotando, un mensaje diferente entrelíneas, figuras con miradas penetrantes provenientes de ojos atentos, avizores. “¿Es una pintura nueva?, pregunté lleno de curiosidad. `Es muy vieja´, contestó Miró, `pero a menudo vuelvo a sacar obras viejas. Quisiera pintar, producir algo tan directo como la naturaleza. Inmediato,¿ sabe usted?, sin nada en medio…” Walter Erben (1958) “Lamb dice que la pintura está terminada cuando un comerciante se la lleva de su estudio por la fuerza y la cuelga en la casa u oficina del cliente” Richard Speer (2003) Aunque nunca se conocieron personalmente, vivieron en países muy distantes y distintos uno del otro, las similitudes son evidentes entre ambos no sólo en cuanto a sus maravillosas obras, sino también en cuanto al derrotero que siguen sus prolíficas carreras artísticas. “A primera vista, parecía imposible imaginar que el autor de pinturas tan irreales pudiese llevar una existencia tan burguesa. Pero el ejemplo de Paul Klee me había demostrado que una vida exterior ordenada no sólo no es incompatible con la riqueza y amplitud de la visión artística, sino que acaso la misma incesante presión de imágenes, sueños y visiones haga necesario ese contraste” Walter Erben (1958) “Lamb viaja en limusina y en jet privado entre sus casas y estudios en Chicago. Wisconsin, los Cayos de La Florida, París, Alemania e Irlanda, vive bajo un credo propio, disfrutando lo que le atrae del capitalismo, pero manteniendo su perspectiva bohemia en sus orientaciones estéticas y filosóficas” Richard Speer(2003) Miró trabajará en diferentes estudios ubicados en Mallorca, Mont-roig, Barcelona y París. Para los dos genios, cada lugar tiene un significado diferente, un simbolismo propio que emana e inspira la creación de obras únicas. El amor que despiertan en ellos estos lugares, lo expresan no sólamente con palabras sino también con hechos concretos, y la forma por excelencia en la que un artista puede demostrar amor, es creando arte y dejando que todas las personas puedan ver en estas obras, el inmenso cariño que inspiró su ejecución: Miró donó grandiosas obras a la ciudad de Barcelona que hoy pueden verse en numerosas plazas y paseos, Lamb transformó una capilla en la iglesia San Martin de Tünsdorf (Alemania) en una de sus obras mas grandiosas, que despierta los sentimientos mas rituales y profundos: “Lo único que nosotros traemos dentro de esta capilla, son nuestras plegarias, amor, tolerancia y aceptación” Matt Lamb (2003). “Si no aspiramos a encontrar lo religioso, el sentido mágico de las cosas, estaremos agregando nuevas fuentes de embrutecimiento a las ya tan numerosas que se le ofrecen al hombre hoy en día”Joan Miró (1939). El lugar más querido por Miró es Mont-roig del Camp, un antiguo pueblo de 3000 habitantes, ubicada a escasos kilómetros del mar, rodeado de olivares y con un agradable clima de tranquilidad, ideal para la creación de obras maestras. La familia de Miró tiene allí una Masia (granja), donde el joven Joan pasa los veranos alejado del pesado clima de Barcelona. En este lugar, es donde se encuentra con total libertad para dejar fluir su fuerza creadora : “Mont-roig me infunde un gran entusiasmo, y pinto como un loco”Miró. Tal fue el impacto que Mont-roig ejerció sobre Miró, que continuó regresando allí hasta los días de su vejez para pintar en el estudio que poseía al lado de su casa. “Toda mi obra se ha concebido en Mont-roig, todo lo que he hecho en París se concibió en Mont-roig, nunca pensando en París, ciudad que detesto” Joan Miró. La carrera de Lamb no ha terminado aún: “‘Tengo cada vez menos y menos tiempo y tengo cada vez más y más para decir y lo que tengo que decir es algo sobre lo que ocurre en el movimiento de mi pensamiento” dice Matt Lamb. A sus 72 años sigue trabajando con la misma vitalidad de un joven, tal como lo hiciera Miró en sus días de vejez. Su estilo seguirá siendo el mismo, pese a que cambiarán las técnicas, desaparecerán algunas formas y aparecerán otras: “El cambio no es repugnante para mí, lo aprovecho en vez de esquivarlo, …lo que también es mi maldición” Matt Lamb, pero siempre podremos ver su potente lenguaje que nos habla sobre paz, tolerancia, entendimiento, esperanza y amor. “Podría decirse que Lamb tiene una continuidad sin fin, su mensaje de amor se extiende a lo largo de todas sus pinturas, a la manera de un rollo bíblico que se despliega para comprender el mundo desde la noche de los tiempos” Julio Sapollnik(2002) Hoy tenemos la oportunidad única de ver las obras de ambos maestros en una misma exposición, sentir la fuerza que emana de ellas en el mismo escenario donde Miró creó muchas de sus obras, donde nació con más fuerza su afición por la pintura y donde tomaba impulso su fuerza creadora : “En Mont-roig, lo que me nutre es la fuerza. La fuerza”, Miró. El reconocimiento mundial ha llegado para ambos, sus obras se encuentran en las más importantes colecciones de arte del mundo entero, sus banderas esgrimen mensajes claros y fuertes, no se ataron a ningún estilo predefinido y sintieron en la compulsión por la creación la mejor forma de expresar sus sentimientos. Los caminos de ambos artistas nunca se cruzaron hasta hoy. Líneas paralelas rigieron sus vidas, hoy esas líneas paralelas se cruzan en un punto inestable, explosivo, desde el cual se despeñan grandes rocas cargadas de potencia creadora, colores violentos, líneas marciales, figuras misteriosas. Quién quiera ver este punto deberá estar dispuesto a ver y quién este dispuesto a ver, ¡que vea! ese punto es :” Lamb encounters Miró.”
Referencias: 1- “Le corps de ma brume…”, 1925, cuadro poema, óleo sobre tela. Miró, Walter Erben, 1998 Benedikt Taschen Verlag GmbH
2- „Self portrait“, 1992, cuadro poema, acuarela Lamb encounters Picasso, 2003, smkt university press
Bibliografía : a Erben Walter, Joan Miró, 1993, Taschen, Köln, Alemania.
a Giralt-Miracle Daniel, El crit de la terra, Joan Miró i el camp de Tarragona, 1994, Columna, Barcelona, España.
a Scheidegger Ernst, Joan Miró in Catalonia, 1993, Maeght publisher, Paris, France.
a Sznicer Max, Más allá del bien y del mal: El universo de Matt Lamb (o la historia de un descubrimiento), 2003, Gualeguay, Argentina.
a Varios, Lamb: peace, tolerance, understanding, hope and love, 2002, smkt university press, Tünsdorf, Alemania.
Varios, Lamb encounters Picasso, 2003, smkt university press, Tünsdorf, Alemania |